martes, 9 de febrero de 2016

¿Cómo es que muchas plantas sobreviven a la escasez de agua?



Adaptaciones más importantes de las plantas para sobrevivir en climas áridos. Fotografías de las plantas más conocidas para estos hábitats. 

Cactus globoso del género Echinocactus, planta completamente especializada para almacenar agua

Cactus globoso del género Echinocactus, planta completamente especializada para almacenar agua


Adaptaciones de las plantas a los ambientes secos

No todos los hábitats del planeta cuentan con las condiciones propicias para el crecimiento y desarrollo de todas las plantas. Esto ha obligado a muchas especies a desarrollar una serie de estrategias para poder sobrevivir hasta en los lugares más adversos. Unas de las condiciones más difíciles que se le puede presentar a muchas plantas es la escasez de agua, una sustancia que es imprescindible para todas sus funciones vitales. Existen muchos ecosistemas, como los desiertos, donde las precipitaciones no alcanzan los 250 milímetros al año, lo que trae consigo que la vida en estos lugares sea muy difícil. Pero, sin embargo existe vegetación, que ha sido capaz de adaptarse a la poca humedad.

Entre las plantas que han logrado adaptarse a estos tipos de hábitats, las más conocidas son las suculentas, nombre común con el que se conoce a todas las plantas que presentan hojas, raíces y tallos engrosados para almacenar agua. Entre las plantas suculentas las familias más destacadas son: Cactaceae, Agavaceae, Crassulaceae, Portulacaceae, Apocynaceae y Euphorbiaceae. 

Plantas suculentas adaptadas a retener agua en sus hojas engrosadas

Plantas suculentas adaptadas a retener agua en sus hojas engrosadas


Tanto los cactus, como el resto de las suculentas, especialmente las de la familia Crassulaceae, son plantas muy utilizadas en la jardinería y muchas veces tenemos problemas al cultivarlas porque no conocemos en que condiciones mantenerlas; esto nos obliga a entender cómo es que estas increíbles plantas pueden sobrevivir en lugares donde la vida es muy difícil.

En ambientes donde la presencia del agua es casi nula, las plantas han evolucionado para tratar de almacenar el poco que logran obtener del ambiente o por las lluvias. También han necesitado perfeccionar los tejidos que las recubren para evitar la pérdida de agua por transpiración, soportar altas temperaturas y protegerse de la luz solar directa.

Un ejemplo muy común que las plantas realizan para soportar las épocas de sequía es la retirada parcial o total de sus hojas para evitar la transpiración aérea; generalmente estás plantas contienen raíces (plantas bulbosas) que almacenarán la suficiente energía y agua hasta que vuelvan a ocurrir las precipitaciones. 

Cactus del género Opuntia. Tallo engrosado

Cactus del género Opuntia. Tallo engrosado


El ejemplo de adaptaciones más conocido que conocemos lo tienen las plantas suculentas y cactus que mencionamos anteriormente. Sus hojas y/o tallos han sido modificados por evolución con el objetivo de lograr sobrevivir en lugares con condiciones climáticas muy secas; si observamos el interior de estas plantas podemos observar que están casi conformadas por un 95% de agua. Especies de plantas suculentas se han adaptado también a evitar la transpiración provocada por la luz solar directa gracias a la acumulación de sustancias hidrofóbicas en la superficie de las hojas.

Otro mecanismo muy curioso de adaptación de las plantas a la sequía la tienen algunas especies llamadas como “plantas que resucitan”; estas son capaces de sintetizar sustancias como proteínas y carbohidratos que son muy resistentes a la deshidratación. Estas especies cuando reciben el agua después de una sequía prolongada generan una serie de mecanismos químicos que “resucitarán” a las plantas con rapidez hasta que alcancen nuevamente su turgencia.

Planta suculenta del género Pachypodium, Palma de Madagascar. Está completamente adaptada a extensas sequías.

Planta suculenta del género Pachypodium, Palma de Madagascar. Está completamente adaptada a extensas sequías.


También existen adaptaciones a nivel de la cantidad y profundidad de las raíces; generalmente los cactus poseen sistemas de raíces muy amplios pero poco profundos para aprovechar las pocas lluvias que solo humedezcan la capa superior del suelo. Otras plantas gastan mucha energía en crear sistemas de raíces verticales muy profundas con el objetivo de tomar agua del manto freático (ejemplo: especie del género Tamarix).

Sin duda, las plantas más adaptadas para climas áridos son los cactus; estos han modificado completamente su morfología con el único objetivo de aprovechar la poca agua al máximo. Sus hojas han sido modificadas por tallos para realizar la fotosíntesis, almacenar agua y evitar la transpiración.

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